LA NUCIA.- “La Pequeña Cenicienta” conquistó y enterneció al público de l’Auditori

Se representó en l’Auditori –ante 315 personas– el musical familiar de gran formato “La Pequeña Cenicienta”, producido por la compañía Taules Teatre y dirigido por el director José Antonio Pérez Fresco. La actuación despertó la admiración del público de l’Auditori, que despidió a los actores con varios minutos de aplausos y ovaciones.

Argumento de la obra
El argumento de la obra difiere parcialmente de la obra original “La Cenicienta” de Charles Perrault. En “La Pequeña Cenicienta” de Taules Teatro una niña de 10 años aparece asustada junto a un vagabundo que guarda objetos muy antiguos en unas estanterías de madera. La pequeña princesa quiere asistir al ballet real, pero no encuentra un vestido adecuado. Además, ha perdido a su padre y comienza a relatar estos hechos ante el atento vagabundo que ha perdido la memoria. Resulta que Cenicienta y su padre caminaban un buen día por un mercadillo y se toparon con un vendedor que vendía “cachivaches y artilugios de todo tipo”. Cenicienta –Princesa, como le llamaba su padre– se encapricha de unos zapatos para bailar –su gran pasión–, pero su padre le dice que son demasiado caros. No obstante, solo trata de darle una sorpresa por su décimo cumpleaños, y finalmente se los compra al joven vendedor.
Más tarde la Princesa conoce a su madrastra y a sus hermanastras Anastasia y Griselda. Su padre ha de partir por temas de negocios, y la Princesa se queda sola con su nueva familia. Una carta llega hasta palacio, informando de la desaparición del padre de la princesa. Entonces la madrastra decide reducir gastos y despide a Gertrudis, la asistenta del palacio. Además, ordena a la Princesa realizar todas las labores del palacio en sustitución de Gertrudis, mientras que sus hermanastras no tendrán que realizar ninguna labor. La malvada madrastra rebautiza a la princesa como “Cenicienta, la princesa de los fogones”, e intenta ridiculizar a la princesa en todos los momentos.

El ballet real
Mientras las hermanastras de Cenicienta quieren ir al baile para engatusar al príncipe, el objetivo de Cenicienta es acudir al ballet real para ser una gran bailarina. Sin embargo, apenas tiene tiempo de ensayar debido a las duras tareas que realiza a diario. Agotada y desanimada decide escaparse del palacio y se encuentra con el vendedor ambulante, que decide ayudarla regalándole los zapatos de su décimo cumpleaños, ante la incredulidad de Cenicienta, quien no esperaba recibir esos zapatos después de la desaparición de su padre. Con la ayuda de “Los Solucionatodo” y del vendedor ambulante, Cenicienta acude a las pruebas de baile con un vestido maravilloso y los zapatos que le regaló su padre. Su prueba de acceso deja perplejos a todos los asistentes y al jurado, y finalmente obtiene la plaza para bailar.
Pero al igual que en la Cenicienta original, el reloj marca la medianoche, y Cenicienta pierde su vestido mágico y sus zapatos, y decide huir de las pruebas. En ese punto, el vagabundo y Cenicienta se encuentran de nuevo y se dan cuenta de que en realidad son padre e hija, por expresiones típicas del vagabundo que le hacen recordar finalmente su auténtica identidad. Padre e hija vuelven juntos al palacio y deciden expulsar de allí a la malvada madrastra y a las dos hermanastras de Cenicienta. Finalmente, Cenicienta rehúsa entrar en el Ballet Real, pues su auténtico objetivo era encontrar a su príncipe azul, que no era otro el príncipe del ballet Real, sino su propio padre.

Una puerta al optimismo
“La Pequeña Cenicienta” navega en una fascinante cronología enarbolada en torno a varios “flashback” para encontrarse en el momento final con el esperado encuentro entre la Princesa y su padre. El musical combinó con mucho encanto las escenas teatrales con los bailes y coreografías propias de cualquier musical, entre las que destacaron “Lo mejor está por llegar” y “No hay mejor papa, no hay mejor hija”, escenas muy valoradas por el público asistente.
José Antonio Pérez Fresco no solo dirigie la obra, sino que también es uno de los actores del musical –concretamente el propio padre de Cenicienta –. “Esperanza Mendes, nuestra Cenicienta, es una niña con un talento increíble. Es admirable como mantiene la interpretación durante los 80 minutos que dura la obra. Es mucho más de lo que suele ser habitual en un musical infantil”, destaca Pérez Fresco. “La historia quiere lanzar un mensaje de optimismo. Cuando llegan las adversidades como le sucede a Cenicienta no hay que decaer, no hay que bajar la guardia, hay que enfrentarse a todos los problemas porque siempre se puede abrir una puerta a la esperanza”, concluye el director. El musical cerró con éxito la programación anual de l’Auditori de la Mediterrània, un año plagado de éxitos que volverán a repetirse en el nuevo curso 2017

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