Opinión.- Turismo de cruceros SI, pero con seriedad

Agustín Almodóbar Barceló
Portavoz de Turismo del Grupo Popular en el Senado
En los últimos días, hemos vivido (algunos lo han calificado como “hito histórico”, yo no lo haré) un episodio más de las posibilidades y de la evolución turística de Benidorm, la llegada del buque “Amadea”, recibimiento por todo lo alto, más expectación que otra cosa, con banda de música y todo, que a muchos les recordó a una conocida película de Berlanga, pero en mi opinión con demasiada puesta en escena y folklore para lo que corresponde a un destino de primer orden como es Benidorm.
No es mi intención, criticar el hecho de que haya venido un crucero, todo lo contrario, incluso me permito felicitar públicamente a los responsables de haber visto en ello una oportunidad, aunque por desgracia la incidencia económica de la visita haya sido nula, incluso ha costado dinero, como dijo la concejala de turismo “en torno a los 3.500€ o 4.500€”, preocupante que no lo sepa con exactitud, son 1.000€ de diferencia, sin contar los gastos por el dispositivo especial de seguridad o los trabajos de los servicios técnicos municipales.
Cualquier destino turístico que se precie y nosotros lo somos, tenemos la obligación de aprovechar esta oportunidad e intentar consolidarnos como un destino óptimo para este tipo de turismo, haciéndolo con seriedad y responsabilidad, tenemos que ser atractivos, ofrecer calidad, una imagen de ciudad abierta al turismo, moderna, limpia y segura, y tener reclamo, ya sea cultural, gastronómico, de ocio, comercial o de naturaleza, una motivación que haga a los que vengan a bordo querer desembarcar para descubrirnos y convencerles con nuestros encantos para que vuelvan a visitarnos.
Tras la marcha del “Amadea” la ciudad sigue funcionando y seguirá siendo el destino favorito para, no lo olvidemos, más de 5 millones de turistas. Todas las actuaciones “exprés” de las últimas semanas en limpieza o escena urbana deberían suceder a diario para mantener la ciudad en el mejor estado posible ya que la mejor promoción posible, es siempre, el propio destino.
Espero y deseo y lo digo con total sinceridad, que esta primera experiencia sirva para abrir una nueva forma de atraer al turista, complementándonos con el puerto de Alicante y creando sinergias, una oportunidad a la que no debemos renunciar representemos a las siglas que representemos porque por encima de ellas está la ciudad, o así debería ser.
Málaga, Cartagena, Valencia, Palma, Barcelona, Niza, Roma, Florencia, Montecarlo, Dubrovnik o las Islas Griegas, son algunos de los lugares de escala de cruceros en el Mediterráneo, lugares que resultan muy atractivos para las compañías cruceristicas y para sus pasajeros por múltiples motivos, históricos, culturales, gastronómicos o naturales, destinos que han visto en este tipo de turismo, un segmento muy importante para su sustento económico y la creación de empleo y que han organizado en torno a ello todo una malgama de infraestructuras, servicios y oferta.
Pero para poder sumar nuestro nombre a esa lista de destinos es necesario dejar al lado el populismo, la foto o las cifras grandilocuentes, es necesario elaborar un gran plan de acción, elaborar los estudios pertinentes, tanto de impacto económico como medioambientales, conocer nuestras limitaciones y solventarlas si podemos. No sirve utilizar ejemplos cercanos o lejanos y utilizar sus cifras, hacer falsas previsiones y generar expectación.
Benidorm es diferente y lo que ofrecen otros, nosotros no lo tenemos, tenemos otras cosas, muy buenas, hay que identificarlas y saber ponerlas en valor, ¿Qué podemos ofrecer y como vamos a ofrecerlo?, diferenciarnos para ser eso, diferentes, pero como un complemento, sin dejar de apostar por lo que nos ha hecho ser un destino de éxito y por lo que nos elijen millones de turistas año tras año, intentando mejorarlo día a día.
Los cruceros hoy en día, ofrecen a bordo multitud de actividades y oferta, si queremos convertirnos en un destino de cruceros debemos cambiar muchas cosas, para empezar a los que mal gestionan desde el Ayuntamiento los intereses de la ciudad, después plantearnos seriamente los retos que tiene el Benidorm del futuro, ¿qué queremos ser?, y por qué no, junto con toda la Marina Baixa como producto y hacerlo todos unidos, operadores, hoteleros, empresarios y ciudadanos en general.
Como he dicho alguna vez; tenemos un Ferrari metido en un garaje, saquémoslo a lucirlo.

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