Benidorm invertirá 100.000 euros en plantar 400 árboles en el último trimestre para crear más zonas de sombra y paliar el efecto ‘isla de calor’

El Ayuntamiento plantará ejemplares de moreras, tipuanas y melias, que son las especies más frondosas

El Ayuntamiento de Benidorm, a través de la Concejalía de Parques y Jardines, plantará alrededor de 400 árboles en zonas urbanas del municipio durante el último trimestre del año con el fin de seguir incrementando las zonas de sombra y mitigar en lo posible el efecto ‘isla de calor’ que se produce en las ciudades a causa de las altas temperaturas. Para ello invertirá algo más de 100.000 euros en varios contratos que serán aprobados a partir de la próxima semana. 


Las especies que se plantarán serán moreras (Morus alba), tipuanas (Tipuana tipu) y melias (Melia azedarach) puesto que al ser frondosas “proporcionan una mayor cantidad de sombra a los ciudadanos y a quienes nos visitan” ha señalado José Ramón González de Zárate, concejal de Parques y Jardines. “La Concejalía sigue con su apuesta de plantar árboles en las zonas de los colegios, pero también en las calles, plazas y zonas ajardinadas para paliar el efecto de la ‘isla de calor’ de modo que las sombras que producen nuestros árboles beneficien a los ciudadanos y que puedan disfrutar de las calles sin riesgo de sufrir un golpe de calor” ha agregado el edil.


El titular de Parques y Jardines ha afirmado que “se trata de trabajar para que los efectos del cambio climático no hagan tanto daño a las personas y para tener una ciudad más cómoda”. “Plantar árboles donde no hay y crear sombras artificiales donde no se pueda plantar un árbol. Eso nos está dando resultados espectaculares” ha añadido.


González de Zárate ha explicado que esos resultados se hacen patentes en “la bajada de hasta cuatro y cinco grados en la temperatura de las calles en las que se han plantado dos o más líneas de arbolado”. En su opinión, esa forma de actuar es “hacer ciudad, animar a la gente a salir a la calle, potenciar el comercio y, en definitiva, que quienes nos visitan se sientan cómodos”.


En ese punto, el edil ha puesto de manifiesto la relación entre la mayor cantidad de zonas de sombra y el incremento en la actividad comercial, una relación que han recogido algunos estudios, y que influye de manera directa en actividades como el ocio, la restauración y los servicios. González de Zárate lo explicaba indicando que “una persona que atraviesa una calle calurosa lo hace rápidamente, por lo que hay menos posibilidades de que entre en un comercio, se siente en una terraza o se detenga frente a un escaparate. Sin embargo, si el espacio público le resulta agradable puede caminar más despacio, observar establecimientos, sentarse en una terraza o prolongar su estancia en la zona comercial”. Es precisamente esa permanencia la que tiene “especial relevancia” en actividades como la restauración, cafeterías, terrazas, comercio minorista, turismo, ocio y servicios “como es el caso de la ciudad de Benidorm» ha precisado González de Zárate, para quien la sombra “debe entenderse como un activo económico indirecto del espacio urbano, además de ser un servicio ambiental”.


Asimismo, ha considerado que la planificación urbana del futuro debería avanzar hacia un modelo en el que el árbol sea considerado como una verdadera infraestructura urbana. “Del mismo modo que una calle necesita pavimento, iluminación, drenaje o mobiliario, determinadas calles y espacios públicos necesitan sombra vegetal de calidad” ha apostillado.  Por ello, ha opinado que invertir en árboles urbanos adecuadamente seleccionados, plantados y mantenidos no debe contemplarse solo como una actuación ambiental o un coste “sino que puede constituir también una inversión en confort ciudadano, atractivo turístico, calidad urbana, cohesión social y dinamización de la economía local”.
 

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