Benidorm recupera su memoria marinera con la exposición ‘La mar èpica: els almadravers de Benidorm’

Benidorm volvió ayer, jueves 5 de noviembre, la mirada hacia sus raíces marineras con la inauguración de la exposición ‘La mar èpica: els almadravers de Benidorm’, una muestra fotográfica dedicada a recuperar la historia de los hombres que trabajaron en las almadrabas y que llevaron el nombre de la ciudad por distintos puntos del Mediterráneo y del Atlántico.

La exposición, a cargo del fotógrafo Jesús Navarro y comisariada por Jaume Fuster, abrió sus puertas a las 20.00 horas en el Museo Boca del Calvari, dentro de la programación cultural de las Festes Majors Patronals 2026.

El acto contó con la presencia del alcalde de Benidorm, Toni Pérez; representantes de la corporación municipal; el concejal de Cultura, Jaime Jesús Pérez; el concejal de Fiestas, Mariló Cebreros; las reinas de las fiestas, Laura Ivars Marín y Carmen Guillermo Campos, junto a sus cortes de honor; y los presidentes de la Comissió de Festes y de la Associació de Penyes. También asistieron representantes de las diputaciones de Valencia y Alicante, entre ellos el diputado provincial de Cultura, Francisco Teruel, y el director del Museu Valencià d’Etnologia.

Durante su intervención, el alcalde destacó que Benidorm no puede entenderse únicamente a través de su transformación turística, sus playas o su crecimiento, sino también desde su pasado como ciudad marinera, cuya relación con el Mediterráneo dio lugar a una cultura y unos conocimientos transmitidos de generación en generación.

En este sentido, subrayó que la almadraba fue mucho más que una técnica de pesca: constituyó una forma de vida que marcó la historia de numerosas familias benidormenses y cuyos protagonistas merecen ocupar un lugar destacado en la memoria colectiva.

La muestra permite acercarse a aquella realidad a través de las fotografías de Jesús Navarro, pionero de la fotografía submarina y del buceo autónomo, quien documentó con su cámara el trabajo y la vida cotidiana de los almadraberos en sus lugares de faena. Sus imágenes constituyen un testimonio excepcional de una actividad prácticamente desaparecida y, especialmente, de las personas que la hicieron posible.

El alcalde también puso en valor el trabajo del comisario, Jaume Fuster, cuya investigación, recuperación de testimonios y restauración digital de negativos han permitido reconstruir esta parte de la historia. Un trabajo que ha contribuido a identificar a protagonistas de las fotografías y recuperar recuerdos que corrían el riesgo de perderse con el paso del tiempo.

Por su parte, Jaume Fuster explicó el proceso de investigación y documentación que ha hecho posible la exposición y el proyecto editorial que la acompaña. Un trabajo que ha contado con la colaboración de distintas personas vinculadas al mundo de las almadrabas y con testimonios que han permitido contextualizar las imágenes y reconstruir las historias de quienes aparecen en ellas.

El proyecto también recoge información sobre las familias almadraberas y la presencia de trabajadores de Benidorm en distintas almadrabas, poniendo de manifiesto la importancia que tuvo esta actividad para la localidad y su proyección más allá de nuestras costas.

La exposición, que ya ha pasado por Valencia, llega ahora a Benidorm, ciudad de origen de muchos de sus protagonistas, antes de continuar su recorrido por la provincia de Alicante. Su llegada al Museo Boca del Calvari supone, por tanto, un regreso a casa de una parte fundamental de la historia local.

El alcalde agradeció la colaboración entre las diputaciones de Valencia y Alicante y el Ayuntamiento de Benidorm, destacando la importancia del trabajo conjunto entre instituciones para recuperar y divulgar el patrimonio histórico y cultural.

La muestra invita a vecinos y visitantes a detenerse ante cada fotografía y descubrir los rostros, las escenas y las historias de aquellos hombres que abandonaban sus hogares durante largas temporadas para trabajar en las almadrabas de diferentes puntos del Mediterráneo, África y el Atlántico.

Una oportunidad para conocer una parte menos conocida de la historia de Benidorm y rendir homenaje a los almadraberos y a sus familias, protagonistas de un legado marinero que forma parte de la identidad de la ciudad.

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